OREO pasó meses con su ojito enfermo por las calles, buscándose la vida solito.
Ahora espera una familia con la que ser feliz.
Es cariñoso, inquieto, celoso y mimoso. Le gusta ser el centro de atención.
Está castrado, vacunado, con cartilla y microchip.
Pesa 7 kilos y no crecerá más.